VICTORIA
Si nos mantuviéramos de continuo en victoriosa actitud respecto de toda las cosas, dilataríamos el campo de acción de nuestra mente y lograríamos nuestros objetivos. Por ello conviene que en nuestro porte y apariencia llevemos siempre las señales externas del vencedor, cuyo sereno ánimo inspira confianza en los demás y acrecienta la que tenemos en nosotros mismos.
En este sentido en la página 197 del libro, cuando las tropas están preparadas para tomar parte en la batalla:
«Os insto a luchar con valentía y honra, hasta el punto de entregar nuestras vidas, si ello fuera necesario, y os pido perdón por si alguna vez os he fallado:
! Venceremos con la ayuda de Dios!»







Jordi Verdaguer 
