PROSPERIDAD Y TRIUNFO
El temor y la duda repelen la prosperidad. Empeñarse en lograr prosperidad hablando, pensando, recelando y augurando siempre la pobreza, es como empeñarse en curar una enfermedad creyendo imposible el recobro de la salud.
Nada puede atraer prosperidad sino lo que sea afín con ella, como el pensamiento, la convicción, la fe y el anhelo de prosperidad.
Por ello en la página 95, y cuando el ánimo de los tres protagonistas decae, sucede un juramento triunfal, y así:
– Ante este cuerpo inerte aquí presente os conmino a que acabéis la misión. Pensad en la profecía, la profecía es un acto de fe y vosotros, como caballeros mozárabes , como guardianes de esa fe, habéis de mantener siempre viva la llama de la esperanza, debéis jurarme que acabaréis lo que iniciasteis con Don Diego de Cervelló.
– Lo juro- dice David.
-Lo juro- repite Víctor.
– Por Dios y por mi ánima lo juro- afirma Jaime alzándose con los ojos llenos de lágrimas. Y los tres poniendo las palmas de las manos juntas, añaden;
-!Con Dios , por la amistad y el triunfo!







Jordi Verdaguer 
